SALA SAMOBÓJÓW

Zamknięty świat, rany otwarte.
Otwarty świat, rany zamknięte.

Sala Samobójców o La habitación del suicidio (2011) es una película polaca dirigida por Jan Komasa. En ella conocemos a Dominik Santorski, un joven normal, con pareja y amigos y a punto de entrar en la universidad. Tras un beso sin maldad con un compañero durante la fiesta de graduación, Dominik comienza a sufrir un acoso y humillación extremos al ser tachado de homosexual. Al ser alguien tan sensible, Dominik cae en una depresión profunda y se recluye en su habitación, haciendo vida sólo a través de Internet. Poco antes conoce a Sylwia, una chica suicida con la que estrecha lazos en un juego 3D y se integra en la comunidad virtual conocida como Sala Samobójców. Olvida el mundo real y vive por y para sus nuevos compañeros con tendencias suicidas.

La situación de exclusión social llega al extremo de no abandonar su habitación por mucho tiempo a la vez que desarrolla un vínculo muy, pero tras percatarse sus padres (siempre centrados en sus trabajos) de su comportamiento esquivo y antisocial lo obligan a ir al psiquiatra y medicarse con tal de que haga sus exámenes. 

Sus padres creen que los métodos del psiquiatra no curan a Dominik antes de sus exámenes finales, por lo que exigen el nombre de uno que simplemente le recete medicamentos. Cuando esta llega entrevista Dominik, Sylwia le da las respuestas que conduzcan a la psiquiatra para recetarle las pastillas correctas, pero, le hace comentarios acerca de cómo nadie quiere morir que realmente no entiende a la gente suicida, uno debe tener coraje para vivir, son cobardes, narcisistas egoístas, creen que el mundo gira alrededor de ellos, en una súplica para hacerla reconsiderar el suicidio.

Esa misma noche, aún queriendo ver a Sylwia, coge las pastillas de su casa y se dirige al bar donde habían quedado y acaba bebiendo alcohol además de tomarse las pastillas. Tras esto, sufre una sobredosis que lo mata entre gritos y llanto.

Poco después de su muerte, la madre de Dominik, Beata, anuncia en el juego virtual por el cual se comunicaba su hijo que éste ha muerto. A medida que lo dice, los amigos del joven se desconectan hasta quedar sólo Sylwia, que acaba por desconectarse también y salir de su habitación en el mundo real después de tres años llorando por la pérdida de Dominik.

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Esta película resulta muy dura de ver, pero a la vez te engancha y hace que en cierto modo llegues a empatizar con el protagonista. Presenta una vida bastante cruda pero con ciertos matices reales. Uno de los que más me han llamado la atención ha sido el de los padres workaholics, totalmente apartados de la vida familiar y que lo único que les preocupa es la opulencia y el éxito a toda costa de su hijo.

Sin lugar a duda, es una película muy contundente pero que vale la pena ver. Tiene, además, una banda sonora impresionante. ¡10/10!

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